Protesta en la CNDDHH

La protesta laboral de Luis Rocca en la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH) ha preocupado a todos los que apoyamos el movimiento de derechos humanos en el Perú.
Luis Rocca ha suspendido su medida, como reporta la CNDDHH en un comunicado reciente. Esto es un alivio para quienes nos consideramos solidarios con este destacado luchador social. Pero es inexplicable que una disputa laboral haya llevado a esta situación. ¿Cómo es posible que se haya llegado a esto? ¿Por qué, si existía un desacuerdo, no se buscó una mediación formal? El daño ahora está hecho y la Coordinadora va a estar en el blanco de la prensa de ultraderecha, siempre atenta a cualquier oportunidad para desacreditar a los defensores de los derechos humanos.
Para mí los temas clave para entender este tema y -ojalá- encontrarle salidas son los siguientes:
- El reconocimiento de que el sector sin fines de lucro en el país atraviesa una severa crisis de financiamiento. Las ONGs –contrariamente a la absurda imagen de lujo que la prensa de derecha alimenta- trabajan con presupuestos mínimos para llevar adelante tareas que nadie quiere apoyar en el sector privado ni en el Estado. Un ejemplo claro es el de las ONGs de derechos humanos: no hay suficientes abogados para llevar adelante los juicios contra perpetradores de violaciones de derechos humanos, y como las víctimas no tienen dinero para contratar abogados privados y los estudios grandes no practican la defensa pro-bono, los casos simplemente no tienen quien los represente. Es dramático que la CNDDHH tenga que despedir personal o pasar personal a tiempo parcial. La situación de los derechos humanos en el país no ha pasado a medio tiempo.
- Una disputa laboral debe siempre resolverse de acuerdo a la ley. Dado, sin embargo, que las leyes laborales en el Perú son una vergüenza y no protegen al trabajador, deben enfrentarse –además- con ética, prudencia y respeto. Si una entidad, sea la Coordinadora o cualquier otra institución, tiene que hacer despidos o recortes, tales medidas no se pueden adoptar en forma autoritaria. Los trabajadores deben conocer los criterios con los que se ha tomado la decisión, y todos sus derechos deben ser meticulosamente respetados.
- Este tema no puede personalizarse. Luis Rocca es un luchador de toda la vida y un hombre ejemplar, más allá de toda duda. Ronald Gamarra es un abogado brillante, cuyo rol en la parte civil del juicio a Fujimori fue fundamental. Este desafortunado incidente no puede arrojar manchas sobre ninguno.
- Si las partes en esta disputa no pueden alcanzar un acuerdo, es absurdo que no se imponga el buen juicio utilizando un mecanismo de mediación. Buscar un entendimiento es lo legal y lo ético, no sólo para la situación laboral de un trabajador de la Coordinadora, sino en todos los casos.
La mejor respuesta a la avalancha de prensa negativa que la Coordinadora va a enfrentar es la transparencia. El comunicado de la CNDDHH algo avanza, explicando lo ocurrido. Me temo que no es suficiente, sin embargo. El comunicado reconoce -lamenta- que este hecho haya perjudicado su “imagen”. Pero es más que imagen: hay error, hay mala práctica, hay un trato inadecuado, porque de otra manera es incomprensible que un activista de la experiencia de Rocca tome la medida que tomó. Consiguientemente, la Coordinadora, por el ejemplo que supone para el país, tiene que hacer algo más que lamentarse: tiene que disculparse con sus integrantes.
En las próximas semanas, distintas instancias de la Coordinadora se reunirán para ver agendas que debieran ser ordinarias. Dentro de lo embarazoso de la situación, es probablemente una buena oportunidad para enfrentar los problemas cara a cara y encontrarle soluciones racionales y sostenibles. Ojalá.
Fuente de la foto, aquí.
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