Trágico y mundano.

Publicado: 2010-10-23

El Departamento de Defensa de los Estados Unidos ha reaccionado a la publicación de documentos secretos por la organización WikiLeaks con un comunicado en el que es difícil distinguir entre la inmoralidad y la mera estupidez.

Como se sabe, WikiLeaks, una ONG que propicia el periodismo ciudadano publicó en julio 92,000 textos del Pentágono referidos a la guerra de Afganistán y acaba de publicar cerca de 390,000 textos referidos a la guerra de Irak. Entre estos documentos hay reportes de bajas militares y víctimas civiles, información sobre crímenes cometidos por los aliados iraquíes de Estados Unidos, información sobre la colaboración entre Irán y las facciones chiítas, entre otros temas.

A poco menos de 24 horas de la difusión de estos documentos en las páginas web del New York Times, Le Monde, The Guardian y Der Spiegel, su análisis ya es abundante. En español, El País ha producido un resumen apurado. En inglés, tal vez la página más pedagógica es The Guardian, que ha reconstruido un día de la guerra a través de sus documentos. La internet está ya inundada, pues, de información sobre las atrocidades infligidas en la población iraquí.

No puedo abundar más sobre eso, así que quisiera ocuparme de la respuesta oficial del Pentágono a la filtración.

Comienza el documento deplorando que Wikileaks “induzca a violar la ley” filtrando información secreta y “compartiéndola con el mundo, incluyendo a nuestros enemigos”.

Es curioso, por no decir hipócrita, que un gobierno que violó la ley invadiendo Irak se queje ahora… de una violación a la ley. La queja que sigue –que una filtración global incluirá a los enemigos de los EEUU- es absurda: por supuesto, el mundo incluye a amigos y enemigos pero no es culpa ni de Wikileaks ni del mundo que EEUU tenga tantos enemigos.

Observa el Pentágono que “organizaciones terroristas han explotado la filtración de documentos sobre Afganistán para usarla en nuestra contra”. Seguramente. Es lo que hacen los enemigos de uno en cualquier conflicto. Para impedir eso, el Pentágono debió resguardar mejor sus documentos.

Dice el comunicado, a continuación, que Wikileaks “pone en riesgo las vidas de nuestras tropas” y sus aliados. Pero no dice una palabra sobre las vidas ya perdidas de 66,000 civiles iraquíes. Tampoco dice, por supuesto, que si los EEUU no hubieran invadido Irak, las vidas de sus tropas no estarían en peligro.

Reclama el Pentágono que Wikileaks “devuelva el material robado y lo saque de sus páginas web lo antes posible”. Esta es parte del comunicado parece indicar que el Pentágono se quedó en la época de las pantallas ámbar. ¿Cómo se “devuelve” material electrónico? ¿Se pica “reply”? ¿Cómo se borra algo de la Internet, una vez publicado? ¿Se le pide a todos los lectores que se olviden de lo que leyeron?

Pero luego llegamos a la parte más bizarra del comunicado.

El Pentágono indica que no comentará los documentos excepto para “anotar que los reportes de actividad significativa son observaciones iniciales, crudas, de las unidades tácticas. Esencialmente fotografías de eventos tanto trágicos como mundanos, y no cuentan la historia completa”.

De modo, pues, que luego de quejarse amargamente de la filtración de documentos, resulta que no son –en realidad- tan importantes. Se trata de documentos inexactos … ¡a pesar de que son 392,000 documentos cubriendo cada uno de los días de la guerra! ¿Quién ha escrito este comunicado? ¿Quién lo ha aprobado?

Y luego, para enfatizar que los documentos no son tan exactos y que no hay que tomarlos tan en serio, el comunicado agrega “el período cubierto por estos reportes ya ha sido bien reportado en las noticias, en libros y películas; la publicación de estos reportes no agrega una nueva comprensión al pasado de Irak”.

Vaya perla. Si estos documentos son poco importantes, ¿cuál es el problema de que se filtren? Y si son inexactos ¿quiere decir esto que las fuerzas armadas más poderosas del planeta se guían por impresiones en vez de análisis? ¿O será que –más bien- ignoran estos documentos y ven una buena película para decidir como librar la guerra? ¿Kathryn Bigelow sabe más que los soldados que están en el terreno?

Finalmente, este penoso documento reitera la plañidera queja de que la información contenida hace vulnerable a las tropas americanas. ¡Acabáramos! La próxima vez que decidan violar el derecho internacional atacando un país en “ataque preventivo”, para erradicar “armas de destrucción masiva” inexistentes, cometiendo crímenes de guerra contra la población civil, al menos cuiden mejor su información. Uno no sabe si burlarse del crimen incompetente o de la incompetencia criminal.

Al final, sólo queda la sensación de que el poder militar más aterrorizante del planeta es un gigante que da palos de ciego. La pluma que ha redactado este comunicado embarazoso, en el mismo país donde el presidente resucita a Catón en cada discurso, no es más que otro síntoma de decadencia, de contraste entre la cabeza de bronce y los pies de barro. Trágico, tal vez; mundano, definitivamente.

Foto de Lucien Read.