prefiere las bicicletas

DIÁLOGO MATERIALISTA ENTRE JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI Y CALDITO

Publicado: 2016-01-23

DRAMATIS PERSONAE:


JOSÉ CARLOS MARIÁTEGUI, interpretado por Eduardo González Cueva

CALDITO MARIÁTEGUI, interpretado por Gustavo Faverón Patriau

DIOS, interpretado por Él mismo



ACTO ÚNICO

ESCENA ÚNICA


Lugar: Un portón a las afueras del cementerio Presbítero Maestro



CALDITO


Otra vez muerdo el anzuelo

y en pesadillas dialogo

con el viejo demagogo 

que dice que fue mi abuelo. 


Otra vez me da en el suelo 

cual subte que baila pogo, 

y apenas yo lo interrogo 

empieza a caérseme el pelo. 


¿Será porque siento celo 

de llevar el mismo logo 

y por eso me homologo 

y me creo paralelo? 


¿O será que soy tan lelo 

que incluso si monologo 

me da vuelta el pedagogo 

de un grito desde el subsuelo? 


 Yo sueño que lo demuelo, 

que soy como un mistagogo 

que con mi verbo lo drogo, 

y lo dejo así chimuelo. 


 Pero testigo es el cielo 

de que en vano me rebelo: 

yo quiero ser su gemelo 

en versión perrito dogo. 


 (Se oye un chirrido) 


 Aquí viene el muy ladilla 

entrando desde la izquierda 

rodando en la misma silla: 

 le voy a seguir la cuerda... 


 MARIÁTEGUI (EL MERFI) 


 Cosa curiosa es vivir 

en dimensiones extrañas 

es un lento transcurrir 

pensando en las musarañas; 


 y aunque gozo del nirvana 

y he conversado con Buda 

en el seso se devana 

una pregunta espinuda: 


¿Qué sucedió con mi estirpe 

después de mi postrer viaje? 

Temo que la historia extirpe 

de sus hojas mi linaje. 


 Cierto que eran engreídos 

mis ñaños, por la Madonna, 

los tenía consentidos 

la Anita tan querendona. 


 Pero siempre me entran dudas 

incluso en el Eliseo. 

Sé que son dudas cojudas 

mas me arruinan el recreo. 


 ¡Qué daría por volver 

aunque sea un breve instante! 

¡Cómo quisiera saber 

con un genio equidistante! 


 Mas, ¿qué lugar me convoca? 

¿No estoy en los Barrios Altos? 

Si mi alma no se equivoca 

me agarran los sobresaltos. 


 ¡He vuelto! ¡Cielo dichoso! 

Hasta veo un caminante 

desgarbado y legañoso;

le preguntaré al instante… 


 (Se dirige hacia CALDITO pero se detiene) 


 Caramba, qué miserable 

la apariencia del sujeto 

¿Un opiómano incurable? 

¿Un espantoso esqueleto? 


 (Elevando la voz) 


 ¡Eh, buen hombre, buena noche, 

y que Dios le guarde bien! 

(Por Alá, qué tal fantoche, 

el pobre se ve hasta el cien). 


 ¿Podría usted afirmar 

si aquella galana luz 

es, digo, por preguntar,

del San Cristóbal la cruz? 


 CALDITO(asustado) 


Se escapó del mausoleo

este enano delirante 

y con pregunta inquietante 

finge que ya no es ateo. 


(Alza la voz) 


Esa es la cruz, en efecto, 

que en estas tierras alumbra 

como tu mente columbra 

con razonamiento recto. 


 Mas dime, mono imperfecto: 

¿es verdad lo que vislumbra 

en medio de la penumbra 

mi ojo pluscuamperfecto? 


¿Tú no eres aquel insecto 

que a los caviares deslumbra 

y que el rojerío encumbra 

como divino intelecto? 


 ¿Tú no eres el interfecto 

que se mueve en la penumbra 

cual sajino en selva umbra, 

papá de todo insurrecto? 


(Grita) 


¿Negarás ser el Amauta 

de Velasco el padre impuro, 

de Marx descendiente oscuro 

y de Abimael la pauta? 


¿Negarás ser tú la flauta 

que todo rojimio duro 

sopla y sopla cual anuro 

flautista de quena incauta? 


(Fuera de sí) 


¡Eres tú, confiesa, perro, 

híncate ya en tu rodilla 

de sanguijuela cojilla 

ante la luz de ese cerro 


y ante esa cruz que es de hierro 

desembucha, pacotilla, 

o te tumbo de tu silla 

y te regreso al entierro! 


 MARIÁTEGUI (EL MERFI) 


¡Qué cosa más increíble 

este enano contrahecho! 

¡Yo te conjuro, risible 

molusco de pecho estrecho 

a que confieses quién eres 

y a que tu rostro reveles 

pues no creo que el desecho 

que veo tan aborrecible 

sea un humano pertrecho, 

Dios, qué cosa tan horrible! 


(Se acerca a CALDITO) 

Mas, ¡visión incomprensible! 

Reconozco este malfecho 

Esa cara indigestible 

delata un secreto cohecho… 

¡No me tortures! ¿Quién eres? 

Esa cara de anofeles 

revela rastros de un lecho 

que siempre creí apacible. 

Todo lo que es este pecho 

siente un horror insufrible. 


CALDITO 


Yo soy hijo del hijo de un sujeto 

que escribía ensayitos como un puto 

un provinciano enclenque y medio bruto 

que una vez engendrara algún panfleto. 


"Siete ensayos" se llamaba el tomo escueto 

donde el cholo inyectado con bismuto 

vació sus iras socialistas cual esputo 

para espanto venidero de su nieto. 


 Opiómano y rascuacho mamarracho, 

abyecto tosedor de cojudeces, 

y a juzgar por la prosa, marimacho: 


 era mi abuelo el que excretó esas heces. 

Cada vez que me acuerdo me emborracho, 

como tú, que dipsómano pareces. 


MARIÁTEGUI (EL MERFI) 


¡Ay, mísero de mí, ay infelice! 


De idioteces un graduando 

se levanta contra mí 

¿Qué delito cometí 

contra el Perú procreando, 

las raíces engendrando 

de este embrión mal florecido, 

de este animal mal crecido? 

¿Será que vuelvo al sepulcro? 

Pues es mil veces más pulcro 

que este sujeto atrevido. 


 Oye, nieto inexplicable, 

rastacuero vil, nefasto 

correveidile no casto 

de un pasado interminable 

¿Cómo carajos es dableque tú estés en el futuro? 

Tú, so pedazo de oxiuro, 

perteneces al pasado 

virreinal y anquilosado 

donde medraba el sulfuro. 


¡Carajo, tal injusticia 

de los dioses no se explica! 

Ahorita mismo de pica 

reencarno y lo hago sanguaza; 

de Cinco Esquinas no pasa: 

este es mi rioba, mi esquina 

los ñoños cara’e corvina 

no suelen salir intactos 

pues sus rostros tumefactos 

pagan piso en La Cachina. 


 (MARIÁTEGUI EL MERFI se levanta de la silla de ruedas y se reencarna en un centauro) 


Por las cosas de la vida 

una pierna yo perdímas, 

para chancarte a ti 

en centauro me transformo. 

Mejor pide cloroformo, 

pues te voy a dar mil coces 

y aunque ruegues, dando voces, 

cual gallinazo bisoño 

te reviento por gazmoño 

con martillos y con hoces. 


(MARIÁTEGUI EL MERFI cabalga hasta donde está CALDITO, que huye desesperado)


¡No corras so malparido 

que te voy a dar cocido! 

¡Ven aquí so forajido, 

te voy a quitar lo atrevido! 


 CALDITO (espantado) 

¡Se abalanza cual cuatrero! 

Más parece un zopilote, 

un ave de mal agüero 

con pinta de monigote: 

caballito de potrero, 

alazán de capirote, 

unicornio con sombrero, 

una yegua sin padrote, 

burro y mula sin arriero, 

Rocinante sin Quijote, 

 Arre Plata sin Llanero 

Solitario, guajolote, 

montura sin caballero, 

mixtura de Pasmarote 

con un centauro pajero, 

cuadrúpedo cachalote, 

pericote de carguero, 

overo de un hotentote, 

chilote sin montadero, 

correcaminos, coyote, 

 murciélago de agujero, 

rata, hiena y ajolote, 

con cuatro ruedas de acero! 


 (aparte) 


¡Ay, pobre de mí, mi yo, 

mi mí, mini-mí, mi muá, 

mi ego, mi I, mi otroyó! 

¿Qué culpa tiene mi ya, 

mi alter ego gigoló, 

de haber estado yo acá, 

justito cuando llegó 

trotando del más allá 

este abuelo cabayó 

que ya está medio gagá 

y encima es bien a gogó, 

¿Qué culpa?, pregunto yo. 

Mejor río: juá, juá, juá. 


(Al borde de la locura) 


¡Pensar que esta bestia de asco 

fue padre del padre mío, 

y padre de Juan Velasco, 

que por lo tanto es mi tío! 


(En secreto) 


¡Y pensar que de este tío 

también nació Abimael, 

quien por lo tanto (¿me río?) 

es mi tío como aquel! 


(Desenvaina una espada, se detiene y mira a MARIÁTEGUI EL MERFI) 


No te temo, pordiosero, 

pirañita sobre ruedas, 

mendigo semaforero, 

 pedigüeño de veredas, 

muertodehambre, limosnero: 

di tu floro mientras puedas, 

no esperes a que mi acero, 

en vez de darte monedas, 

te corte en dos cual guargüero, 

de tono de quinceañeras. 


MARIÁTEGUI EL MERFI(que está pisoteando a CALDITO mismo patrón Santiago matamoros) 


¿Este animal es mi nieto? 

¿Y estas cosas me atribuye? 

Las idioteces que arguye 

son el lamentable excreto, 

de un patético libreto. 

Ni Riva Agüero era así, 

cuando estaba rififí, 

ni Valdelomar con opio, 

ni Haya cuando hacía acopio 

de champanes en Paris. 


(Levanta una pata desolado, mientras CALDITO se acurruca) 


Hasta el prefecto leía 

en los años de Leguía; 

debatir era un placer 

allá en el Palais Concert. 

De ideas se discutía 

de Buenos Aires a Lima, 

Roma, París y Berlín. 

Los sindicatos, en fin, 

practicaban esa esgrima 

retórica que hoy da grima. 


Y este engendro me compara 

con quien sabe qué esperpentos. 

Sus argumentos mugrientos 

le babean en la cara; 

la razón es hoy avara 

si alguien cree a este ignorante, 

y su verbo delirante. 

¿Y qué es ese jua jua juá 

ese graznido cuá cuá 

de ánade desopilante? 


La única culpa que admito 

mi más horrible delito 

es tener algo que ver 

en la creación de este ser 

este Frankenstein mansito 

¿Más que hacer con este bicho? 

Si no fuera un ser tan zafio 

lo metía en mi cenotafio. 

Idea: ahí veo un nicho 

del que está saltando un micho. 


(Lee una lápida) 


“El coronel Marceliano”…

y aquí creo que dice Pérez 

¿O tal vez dice Gutiérrez? 

Y ahí se ve un resto craneano. 

Del cementerio es el ano 

este sitio horripilante. 

¡Te llegó la hora tunante! 

¿Mas qué agitas, miserable? 

¿Qué papiro deleznable 

has sacado de tu guante? 


CALDITO(que agita desesperado una copia de “El octavo ensayo”) 


Este libro lo escribí 

así como escribo yo, 

con sintaxis de bongó 

e ideas de colibrí, 


 y si es que lo he escrito así 

(en papel de pororó 

para limpiarse el popó) 

quiero leértelo a ti, 


 así que siéntate aquí 

y escucha el cocorocó 

de tu nieto Pocoyó 

(que así me dicen a mí). 


El libro trata de ti 

es decir, sobre la izquier-, 

que es toda la misma mier- 

o al menos yo pienso así. 


(CALDITO tose y se aclara la voz) 


El mundo era bien bonito, 

blanco, limpio y ordenado, 

todito clasificado 

según la ley natural 

exento de todo mal, 

aquí y allá algún cholito 

todito jorobadito 

envolviendo su tamal 

o mascando su choclito: 

un mundo como un mural 

de Orozco pero al revés, 

el cholito aquí en los pies, 

y el gringo en el ventanal, 

pero vino un vendaval, 

que malogró el paraíso, 

con abracadabra hechizo: 

no te hagas el sordomudo, 

cuadripléjico boludo, 

porque sabes que el que lo hizo, 

fuiste tú, cojo del mal. 


Así, la izquierda es culpable: 


(saca un charango) 


del carnaval sin chisguete, 

del cráneo de Laura Bozzo, 

de que me salga un juanete 

con forma de Ricky Tosso, 

de que el culo tenga ojete, 

de que mi perro sarnoso 

me haya mordido el cachete 

desgarrándole un buen trozo 

a mi peluca ´e bonete. 


Del fenómeno del Niño, 

del cambio de calendario, 

de la falta de cariño 

que experimento a diario, 

del tinte con que me tiño, 

de mi pinta de rotario, 

del bisoñé que me ciño 

para esconder el calvario; 

del diámetro del corpiño 

que me embuto en solitario 

pa ocultar el desaliño 

de mi guataza de armario. 


Del teteo de García, 

del ceviche sin chorito, 

del enano que salía 

con la Banda del Choclito 

(la guayabera era mía) 

y de que todo cholito 

de la baja policía 

que antaño se me rendía 

y se agachaba bajito 

para rendir pleitesía 

a este tu buen Caldito 

ahora al verme se sonría 

con cachaciento apetito 

mostrando su rebeldía 

(me llega altamente al pito). 


Voy a decir más verdá, 

abre la oreja tú: 


Del éxito de Maná, 

del gol que falló Cafú, 

del istmo de Panamá, 

del cardenal Richelieu, 

de que Alan sea papá, 

del peinado de Lulú, 

del sabor de guaraná, 

de ese maldito champú 

que no me sirve pa'ná, 

(que a mi mitra de Gazú 

la ha dejado tralalá, 

 con forma de canesú 

y olor a maracuyá), 

de que no mueva el cucú 

cuando bailo chachachá, 

de que quiera ser gurú 

de cualquier Alí Babá 

con cara de Fumanchú 

que intente reinar acá, 

y, deshaciendo el tabú, 

digámonos la verdá: 

de que Kunta el rey Zulú 

no sea mi esclavo ya, 

la culpa la tienes tú, 

el papá de mi papá. 


MARIÁTEGUI EL MERFI 


De todos esos que mientas 

yo sólo conozco a Orozco 

los demás los desconozco, 

no los manyo ni de a tientas. 


Pero dame ese panfleto: 

con poderes fantasmales 

lo leeré en decimales 

de segundo, sin aprieto. 


(Pasa rápidamente las páginas) 


¡Jajajajá, chesumadre, 

trato de ser educado 

pues me eduqué en el pasado 

pero esto es un desmadre! 


Cómo ha cambiado el Perú 

si la gente lee esto 

porque parece este texto 

un manual de tururú. 


Pobre tunante ignorante 

que jamás viste una hacienda 

ni viviste en la trastienda 

ni cocinaste un guisante. 


Ni trabajaste quince horas 

al día rompiendo el lomo, 

ni te balearon a plomo 

por reclamar tus deshoras. 


Ni hablaste quechua o aymara 

ni sacaste un triste olluco 

de la tierra, pobre eunuco 

engreído y malacara. 


Ni te prohibieron votar 

ni prohibieron que leyeras 

ni prohibieron que tuvieras 

un simple centro escolar. 


¿Te engrieron demasiado? 

¿Te quitaron un juguete? 

¿Te graduaste de acusete 

en un colegio privado? 


Yo, arrancado, cojo y cholo 

sin papá y sin mil diplomas, 

deportado sin maromas, 

trabajé desde chibolo, 


armé veinte sindicatos, 

publiqué otros tantos libros 

y cualquiera, yo calibro, 

era mejor que este emplasto. 


Me morí a los treintaicinco 

peleado con la Komíntern 

(¿No sabes qué es, cara de íntern? 

Averigua, ornitorrinco). 


Y el tiempo que me tocó 

lo aproveché como loco, 

lo tanguié cual zocotroco, 

lo gocé cual rococó. 


Si no, pregunta a tu abuela, 

que me tenía marcado 

pues sabía mi pasado 

de diletante vihuela. 


¿Y tú pasas los cincuenta 

repitiendo juá juá juá 

ñoño inútil cual Cuacuá 

que pasó su fecha’e venta? 


Niño Goyito sin viaje, 

Perricholi sin virrey, 

sánguche sin pejerrey 

payaso sin maquillaje. 


Yo no sé quién es más bestia: 

el mico torpe que escribe 

el tonto que se suscribe, 

quien reseña esta molestia. 


Embutiré este volumen 

en tu cuerpo de cardumen. 

¡Debiste sacar resumen: 

lo hallarán cuando te exhumen! 


(MARIÁTEGUI EL MERFI suspende a CALDITO en el aire con una mano, mientras sostiene “El octavo ensayo” con la otra). 


CALDITO (transformándose) 


¿Qué clase de anafilaxis, 

qué variante de escorbuto 

me ha dado este cholo bruto 

por falta de profilaxis? 


Ni siquiera pasan taxis, 

ni combis en absoluto 

así que creo que el luto 

es mi futuro en la praxis. 


Ya se agota mi sintaxis, 

rindo al cielo mi tributo, 

mas, ¿no es eso diminuto 

un escuadrón de aerotaxis? 


(Mira a las alturas) 


¡Aleluya! 

¡Viva Cristo redentor 

y la Virgen madre suya 

porque me da su calor! 


¿Eres tú Dios que recuerda 

a este cordero de Dios 

y vienes a salvar Vos 

a este pecho de la izquierda? 


DIOS 


Calla, mierda. 


(El cielo truena y sobre el cementerio cae un piadoso TELÓN).  


Escrito por

Eduardo Gonzalez

Descendiente del gitano Melquíades. Vendo imanes. Opino por mi y a veces por mi gato.


Publicado en

La torre de marfil

Blog de Eduardo González Cueva