los otros pasan piola

Fuente: Peru.com

Lo bueno, lo malo y lo feo de la campaña del Frente Amplio

Publicado: 2016-04-12
Lo bueno:

1. La candidata presidencial. Verónika demostró capacidad de aprendizaje, firmeza ética y liderazgo nato. No puede ser fácil ir a meterse a un programa de televisión con cinco sicarios periodísticos y voltearles la tortilla, y luego, como si tal cosa agarrar un bus y ponerse a hacer mítines, organizando en el camino bases del Frente Amplio de la nada.

2. La campaña en el Sur. Los números no mejoraron simplemente por la entrevista con Aldo Mariátegui, sino por giras que empezaron muy modestamente en Tacna y Cusco. La apuesta era obvia: despertar el bastión electoral de la izquierda y ganar, desde ahí, presencia nacional. Objetivo logrado.

3. La creatividad. Una vez que la campaña tomó viada, se volvió una especie de wiki-campaña con mucha espontaneidad pero, curiosamente, con disciplina de mensaje. Por ahí, alguien ha contabilizado más de una docena de canciones escritas para Vero y diseminadas en los medios alternativos.

4. La solidaridad. Ni en el peor momento del linchamiento mediático, nadie cayó en la tentación de romper la unidad o desembarazarse de los candidatos al Congreso que eran blanco del ataque. En el 2010, durante el proceso de la alcaldía de Lima, Susana Villarán echó a Patria Roja de su alianza, y afectó relaciones con todos sus aliados. Esta vez, eso fue impensable, lo que genera confianza mutua.

5. La juventud. El Frente Amplio ha puesto por delante a una nueva hornada de dirigentes en la que predominan mujeres de menos de 40 años, con gran proyección. Más aún estas líderes no son el resultado de maniobras internas sino del reconocimiento ciudadano, porque han llegado a donde están luego de elecciones primarias abiertas.

Lo malo:

1. La debilidad organizativa. El Frente Amplio es todavía una maquinaria endeble y burocrática. El hecho de que una agrupación—Tierra y Libertad—“tenga” la inscripción legal genera tensiones, y la dirigencia del Frente es lenta y tímida. Se demora en tomar decisiones, o bien se abstiene y espera ver lo que dice la asamblea. En concreto, Verónika fue elegida candidata en Octubre, pero su campaña sólo se inició, efectivamente, a mediados de Enero, cuando se terminó de decidir la lista parlamentaria. La candidata estuvo sola por tres meses, sin equipo y sin bases.

2. La dificultad para explicar la propuesta económica. Durante toda la campaña no hubo una idea fuerza en el terreno económico. El reflejo inmediato siempre fue el argumento de autoridad: “El gran economista X nos apoya”. Pero nunca fue posible fijar el mensaje ni el cómo, y esa impresión de endeblez hizo daño ante la clase media, en el voto final.

3. La débil interlocución en medios. Los dirigentes del Frente Amplio capaces de enfrentarse a los medios fueron valientes y decididos, pero pocos. Marisa Glave se batió sola contra media docena de pesos pesados de la derecha, porque tiene el talento para hacerlo, pero en parte porque 
faltan otros que tomen el micrófono.

Lo feo:

1. El resultado en Cajamarca. El candidato a la primera vicepresidencia, Marco Arana, estuvo haciendo campaña casi todo el tiempo en su región y, aún así, el FA quedó tercero, muy por debajo de Gregorio Santos, e incluso de PPK. Incluso anulando los votos de Santos (medida injusta que se deriva de una interpretación absurda de la valla electoral) el FA saca solamente un congresista. Se necesita una explicación de este desastre.

2. El resultado en Lima Metropolitana. La guerra sucia tuvo, definitivamente, efecto en el casco urbano, que votó por PPK. El resultado en los conos es muy malo y hay que saber por qué: el FA quedó consistentemente tercero, incluso en barrios populares como Comas, Villa El Salvador, El Agustino, Carabayllo y San Juan de Lurigancho.

3. El pésimo manejo de las disputas internas durante la conformación de listas parlamentarias. Entre octubre y enero, el FA no sólo abandonó a Verónika, sino que dio un espectáculo lamentable. Aunque la responsabilidad mayor corresponde a la vieja izquierda institucional, que cometió el suicidio de ir tras aventureros como Simon y Urresti, el FA no supo explicar lo que ocurría y dar un mensaje de tranquilidad. Los que salieron descontentos de este proceso se dedicaron a echar barro con un entusiasmo impresionante, causando una desmoralización que duró demasiado.

¿El balance final? Está por hacerse. La izquierda ha vuelto a ganar representación, pero en condiciones dramáticas para el país. Si el Frente Amplio enfrenta con honestidad sus debilidades, si se partidariza y si renueva su dirección ordenadamente, estará en condiciones de ayudar a la resistencia frente al fujimorismo triunfante. Si no, será una fuerza reactiva y aislada en el Congreso.

Escrito por

Eduardo Gonzalez

Descendiente del gitano Melquíades. Vendo imanes. Opino por mi y a veces por mi gato.


Publicado en

La torre de marfil

Blog de Eduardo González Cueva